Rómulo Cortez perteneció a una generación que jugó cuando el fútbol boliviano todavía construía sus primeras páginas internacionales. Su nombre quedó ligado a Jorge Wilstermann, pero su recorrido fue mucho más amplio: vistió camisetas fuera del país, se formó como entrenador en distintos continentes y llegó a dirigir una selección extranjera cuando esa posibilidad resultaba excepcional para un técnico nacional.
El exfutbolista y entrenador falleció a los 84 años, según información difundida este martes 4 de agosto. Hasta el momento no se han dado a conocer públicamente las causas de su muerte. Los registros funerarios identifican su nombre completo como Rómulo Armando Cortez Gonzales y programaron una ceremonia religiosa para el miércoles 5 de agosto en Cochabamba.
Un adolescente en el primer ciclo dorado del Aviador
Cortez comenzó su carrera profesional a los 17 años con Jorge Wilstermann. Llegó al primer equipo durante una época decisiva para el club cochabambino, que se había convertido en uno de los principales representantes del fútbol nacional y comenzaba a proyectarse más allá de Bolivia.
Su lugar en la historia sudamericana quedó asegurado el 19 de abril de 1960. Ese día formó parte de la alineación de Wilstermann que enfrentó a Peñarol en el Estadio Centenario de Montevideo, en el primer encuentro disputado en la historia de la Copa Libertadores. La formación oficial conservada por la Conmebol incluye a Rómulo Cortez entre los once titulares del conjunto boliviano.
De Bolivia a Estados Unidos
Además de su paso por el Aviador, el delantero jugó para Always Ready y Unión Maestranza. También tuvo una aparición con la selección boliviana durante el Campeonato Sudamericano de 1967, torneo que más tarde adoptaría el nombre de Copa América.
En 1968 anotó diez goles y compartió el liderato de goleo con su compañero Gerry Brown. Los Darts terminaron aquella temporada con diez victorias, un empate y una sola derrota, además de conquistar el campeonato. La experiencia convirtió a Cortez en uno de los bolivianos que abrieron espacio en el fútbol norteamericano antes de que las transferencias internacionales fueran habituales.

Una voz crítica del fútbol boliviano
Su relación con el fútbol no terminó en los entrenamientos. Fue crítico de la improvisación dirigencial y de las carencias en la formación de técnicos. En 2014 propuso una reestructuración que contemplaba una segunda división amateur unificada, una escuela de entrenadores y un papel más directo de la Federación Boliviana de Fútbol en la conducción de la selección nacional.
Rómulo Cortez se marcha en un momento particularmente sensible para Wilstermann, un club que intenta reconstruirse después de años de dificultades deportivas e institucionales. Su figura remite a otra etapa del Aviador: aquella en la que un delantero de 17 años llegó al primer equipo, cruzó fronteras y terminó formando parte del partido que abrió para siempre la historia de la Copa Libertadores.
